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La división de las tareas de cuidado es desigual

Por María Teresa Celada.

Opinión 19 de enero de 2023 DataChaco DataChaco
Tere Celada.
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Por María Teresa Celada.

Hablemos de las mujeres y sus derechos, nunca debemos de olvidar de los grandes aportes que realizamos tanto desde el trabajo social, académico e institucional como del otro, quizás el más agotador e invisibilizado y denominado de cuidado, que consiste en la tarea de criar a los niños, limpiar el hogar, el aseo de la ropa, la preparación de los alimentos, el cuidado de adultos mayores, personas enfermas o con discapacidad.

La perspectiva de género ha aportado en la ampliación del concepto de trabajo de múltiples maneras: nociones como trabajo reproductivo, trabajo doméstico, o trabajo de cuidados fueron significativamente emergentes; por igual la visibilización de las desigualdades que estos presentan.

Voy a partir del preconcepto de que los trabajos de cuidado son producto de la condición “natural” de las mujeres para el cuidado, pero ¿de qué hablamos cuando decimos tareas de cuidado? Debemos acordar que el cuidado es ante todo un trabajo y requiere la mirada sobre dimensiones sociales, políticas, económicas.

A pesar de que desde 2007 el país reconoce la importancia del cuidado como un asunto público, que compete a los Estados, gobiernos locales, organizaciones, empresas y familias, y que el Indec realiza encuestas que demuestran que, a más hijos, las mujeres destinan mayor tiempo al trabajo no remunerado y menos al trabajo asalariado fuera del hogar, mientras que en los varones se da la tendencia contraria, poco se avanza en legislaciones que ayuden a la defensa de sus derechos.

La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2021, respecto de la participación en las distintas formas de trabajo no remunerado evidencia diferencias por sexo. En el trabajo doméstico, la actividad de las mujeres alcanza casi el 90%, mientras que entre los varones se ubica en el 68,3%. Por su parte, en relación con las tareas de cuidado, la participación de las mujeres supera el 30%; en cambio, la de los varones no llega al 19%.

Como resultado, tenemos mujeres que han dedicado su vida al trabajo no remunerado para sus familias o al trabajo doméstico remunerado informal que llegan a la edad de jubilarse sin haber hecho aportes al sistema de seguridad social. Por tanto, no pueden acceder a un haber mensual como un trabajador del sector formal.

Las desigualdades que produce la falta de políticas públicas destinadas a las tareas de cuidado muchas veces es subestimada. Genera una doble jornada laboral para las mujeres, una erogación económica grande cuando se tercerizan las tareas, una expulsión del mercado laboral, ocupación precarizada y dependencia económica. A su vez agudiza en mujeres jóvenes la posibilidad de terminar sus estudios secundarios, cursar carreras universitarias y buscar mejores oportunidades.

En este contexto, como parte del Concejo municipal asumo la responsabilidad que esta temática acarrea y expongo que será parte de mi agenda 2023, las políticas orientadas a la distribución de las tareas ligadas a la provisión de cuidados, dado que la incorporación de esta problemática en la agenda pública, debe construir los mecanismos para garantizar el acceso a estos servicios.

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