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Báez Sosa: el rugbier N° 11 declararía la semana que viene

Se trata de un joven llamado Tomás Collazo, que al momento del crimen, tenía 17 años. El mismo no dormía en la misma casa que el resto de los rugbiers.

Nacionales 13 de enero de 2023 DataChaco DataChaco
Tomás Collazo.
Tomás Collazo, el rugbier N° 11.

El misterioso rugbier número 11, finalmente, fue conocido este jueves, en el marco del juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa.

Se trata de un joven que aparecía junto al grupo en distintos videos y en una selfie, posteriores al hecho. El mismo fue identificado en la exposición del perito que analizó minuciosamente las imágenes filmadas durante y después del crimen.

Se llama Tomás Collazo y en 2020 tenía 17 años. No dormía en la casa que el grupo había alquilado en Villa Gesell, sino que se incorporaba al grupo para las salidas. Estuvo en el boliche Le Brique aquel 18 de enero, pero salió varios minutos después de que lo hiciera todo el grupo. Es por eso que no aparece en ninguna de las grabaciones del ataque, sino que se incorpora después y acompaña a los jóvenes de Zárate hasta la casa.

Allí, se toma una foto junto al grupo, antes de que Máximo Thomsen y Lucas Pertossi se fueran a desayunar al local de comidas rápidas.

La falta de pruebas en su contra y el factor de ser menor de edad al momento en que sucedió el hecho, llevó a que fuera marginado de las acusaciones.

Sin embargo, en la jornada 9 del juicio por la muerte de Fernando, su identidad fue identificada y próximamente tendrá que declarar como testigo del episodio.

Al igual que Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi, será citado a declarar en los próximos días por la defensa. "No se lo ve agrediendo, se lo ve en un costado. Estaba con el grupo", señaló Fernando Burlando, al referirse al tema este jueves, una vez terminada la audiencia. Sobre lo que será su declaración, el letrado disparó: "Va a ser bastante delicado".

LAS UÑAS DE FERNANDO TENÍAN ADN DE BLAS CINALLI

Este miércoles se llevó a cabo la octava audiencia del juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado a golpes en enero de 2020, a la salida del boliche Le Brique, en Villa Gesell.

Durante esta jornada declararon peritos que analizaron el contenido de los celulares de los rugbiers, como conversaciones de chat, búsquedas en Google y también fotos e imágenes.

Además, también se presentaron peritos genetistas, como los que les hicieron las pericias toxicológicas y quienes extrajeron muestras de la ropa de los imputados. Entre ellos, se resaltó el testimonio de César Guida, quien confirmó que el cuerpo de Fernando Báez Sosa tenía ADN de Blas Cinalli, en la uña del meñique izquierdo, y aclaró que se encontró también el de una persona más que no pudo establecer.

Asimismo, Guida explicó que analizó más de 150 ítems, y detalló que de los resultados se desprendió que varias prendas de los acusados contenían un perfil genético idéntico al de Fernando Báez Sosa, principalmente en la zapatilla de Thomsen, y también una camisa negra, un jean azul Rusty, una camisa floreada blanca, un pantalón de gabardina, un jean clásico, unas zapatillas Cyclone, unas zapatillas verde Nike, una camisa negra estampada, y un pantalón de gabardina gris. También, Guida analizó la camisa y el pantalón de Fernando.

Además, estuvieron presentes algunos policías que secuestraron objetos de los imputados.

Cabe recordar que el martes habían declarado expertos que peritaron las zapatillas de los acusados y uno de ellos señaló que la huella marcada en la cara de Fernando Báez Sosa es de Máximo Thomsen.

Hasta el momento, Thomsen aparece como el más complicado de los imputados por el homicidio de Báez Sosa. Además, de los dos peritos que confirmaron que la marca en la cara de la víctima se correspondía con su zapatilla, al menos diez testigos describieron cómo golpeó a la víctima mientras estaba en el suelo.

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