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El libro de la vida

Por Juan Carlos Tuyaré

Reflexiones 19 de septiembre de 2022
Juan Carlos Tuyaré.
Juan Carlos Tuyaré

Las Escrituras señalan que Dios tiene en su poder diversos libros, cada uno con una determinada finalidad. Uno de ellos se lo conoce como el libro de la vida. De él nos ocuparemos hoy.

Conversación entre Dios y Moisés

La mención de este libro aparece durante una conversación entre Dios y Moisés, al inicio del Antiguo Testamento, en el libro de Éxodo.

El contexto dentro del cual se desarrolla este diálogo es posterior al momento en que Moisés baja de la montaña con las tablas de piedras escritas por el dedo de Dios, que luego se conocieron como los 10 mandamientos.

Pero mientras eso ocurría, el pueblo había pecado gravemente adorando dioses falsos. 

Subió nuevamente Moisés a la montaña para pedirle a Dios que perdone lo que ellos habían hecho.

Es entonces cuando se produce el siguiente diálogo entre ambos: Moisés le dice: “Te ruego que perdones ahora el pecado de tu pueblo; y si no, quítame ahora de tu libro que has escrito”; y Dios le respondió: “Al que pecare contra mí, a éste borraré yo de mi libro”. Dejando claro que solo serán borrados los nombres de quienes conocieron la verdad, y aún así pecan deliberadamente.

A partir de ese momento, teológicamente se afirma la existencia de ese libro que tiene la particularidad de ser un registro en el que figuran inscriptos los nombres de quienes ingresarán al cielo cuando sean llamados.

Si bien el libro es mencionado en reiterados pasajes del texto bíblico, aparece al comienzo de las Escrituras y también al final, en el libro de Apocalipsis, donde se afirma: “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”. Dicho de otro modo, para ingresar al cielo es necesario estar anotado en el libro de la vida, y no estarlo, es terminar en el lago de fuego.

También es cierto que existen por lo menos dos opiniones teológicas al respecto. Una dice que una vez anotado el nombre en el libro, no se puede borrar más. Otra, la que nosotros suscribimos, señala que el que pecare deliberadamente será borrado.

También Jesús lo enseñó

El libro también aparece mencionado en oportunidad que Jesús envió a 70 de sus seguidores a una determinada misión, y cuando regresaron, con mucho gozo le contaron que incluso los demonios se sujetaban a su nombre. Pero El les dijo, entre otras cosas, que no se regocijen porque los demonios son sujetados por una orden suya, sino que se regocijen porque sus nombres estaban escritos en los cielos, en alusión al libro de la vida.

También es mencionado posteriormente, un poco más adelante, en la historia del cristianismo, cuando el apóstol Pablo les envía una carta a los cristianos de Filipos, Grecia, rogándoles que tengan buena atención para las mujeres que fueron sus compañeras de trabajo en el evangelio, y les dice: “asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a estas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida”.

Deberes cristianos

En alusión a este libro, existe un himno cristiano que se acostumbra cantar en las ceremonias que se realizan cuando se despide el cuerpo de quien en vida fuera miembro de la iglesia.

Parte de la letra de dicho himno dice: “Cuando la trompeta suene en aquel día final y que el alba eterna rompa en claridad; cuando las naciones salvas a su patria lleguen ya, y que sea pasada lista, allí he de estar. Cuando allá se pase lista, a mi nombre yo feliz responderé”.

A propósito, ¿Usted ya tiene anotado su nombre? Si cree que lo tiene, nos regocijamos con usted; pero si todavía no lo tiene, le sugerimos que no pierda más tiempo, anótese y conserve una conducta apropiada para que su nombre no sea borrado.

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