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Día del orgasmo femenino

Por Kitty García

Reflexiones 08 de agosto de 2022
orgasmo
Día del orgasmo femenino

Hoy, 8 de agosto, es el Día Mundial del Orgasmo Femenino. No es un Día Internacional instituido por la ONU sino que ha nacido espontáneamente -digámoslo así- en Brasil, tras un estudio de la Universidad de Piauí que determinó, en el año 2006, que el 28% de las mujeres brasileñas no conocían lo que era un orgasmo. Enterado de esto, un concejal de la localidad de Esperantina, José Arimeteia Dantas Lacerda, propuso que esta situación fuera una cuestión de salud pública.

Más allá de esta parte anecdótica, lo cierto es que la sexualidad femenina siempre ha estado encerrada en la vergüenza y la ignorancia. Culturalmente, nunca importó si la mujer tenía o no orgasmos; el sexo era primordialmente reproductivo.

Para Sigmund Freud -fines del siglo XIX-, la mujer que necesitaba estimulación del clítoris para tener un orgasmo, era una “histérica”. Las mujeres “maduras” tenían, según él, orgasmos vaginales. Con este concepto, quien proporcionaba el orgasmo era el médico: las mujeres concurrían con su pareja, su madre o su hermana a recibir la cura de su mal. Y así nació el primer estimulador eléctrico de clítoris (antecesor de los modernos vibradores),
para ayudar a los médicos, a los cuales se les cansaban las manos.

Casi todo el siglo XX estuvo imbuido de este pensamiento, con lo cual muchas mujeres se creían “falladas” al no poder tener orgasmos con el coito y entonces fingían (recomiendo ver la escena de la película “Cuando Harry conoció a Sally” en la cual ella le muestra lo fácil que es para una mujer fingir un orgasmo; la pueden encontrar en Youtube).

En la década del ´60, los llamados “padres de la Sexología”, Williams Masters y Virginia Johnson, se dedicaron a medir las reacciones fisiológicas de hombres y mujeres en el acto sexual; y determinaron que la respuesta sexual masculina no es igual a la femenina. Esto significó ya un gran avance. Por primera vez se hablaba de que la mujer necesita de un tiempo de estimulación bastante mayor al del hombre.

Por esa misma época, la artista plástica Betty Dodson trataba de influir en las mentes de sus contemporáneas que, gracias a la aparición de la píldora anticonceptiva hablaban de liberación sexual femenina, pero por lo que ella veía, seguían fingiendo los orgasmos. Ella creía que, hasta que una mujer no conociera su propio cuerpo, mal podría llegar al orgasmo con una pareja. Así que, llegada la segunda ola de feminismo en Estados Unidos -década del ¨70- Betty montó una escuela para enseñar a orgasmar a las mujeres. Distribuyó por todos los rincones de su departamento en Nueva York vibradores -que en ese momento eran con cable y enchufe- y se dedicó a instruir a sus clientes en el arte de la masturbación.

Vale la pena leer su libro “Autoerotismo para uno” (que pueden bajar en forma gratuita por internet). También pueden ver a Betty en el capítulo 13 de Goop Lab (Netflix), quien a sus 95 años seguía al frente de su exitosa escuela. Falleció en octubre del 2020.

También por la misma época, más precisamente en el año 1976, Shere Hite, historiadora, feminista y sexóloga estadounidense, publicaba su famosa obra “El informe Hite”, basado en una investigación a través de encuestas a más de 3.000 mujeres de todo el país, de entre 14 y 78 años, de todas las profesiones y clases sociales. En el mismo establecía que el 70% de las mujeres no tenía orgasmos a través del coito, pero que no tenían problemas
en experimentarlos con la masturbación. Para la mayoría de ellas, tener sexo con el marido, era lo mismo que lavarles los calcetines (así se expresaban). Es decir, lo hacían como una tarea doméstica más. Este informe, que fue best-seller y se publicó en muchos otros países, causó gran revuelo y fue acogido de dos maneras: con mucha esperanza por parte de las mujeres que veían que no eran distintas a las demás, y con mucha censura y rechazo por parte del sector puritano a ultranza y de muchos hombres que vieron disminuida su hombría al enterarse de esta situación. Es más, cuando el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg descubrió el Punto G (no científicamente comprobado) Shere expresó que era un intento más del patriarcado por controlar el goce femenino a través del coito. Hite también falleció en el año 2020, el 12 de septiembre.

Tanto se ha negado históricamente la función del clítoris en el orgasmo femenino, que recién el año 1998 otra mujer, la uróloga australiana Helen O´Connell lo describió en forma completa (externa e internamente) por primera vez. Ella nos dejó bien en claro que lo que se ve por fuera (ese “botoncito”) no es más que la punta de un iceberg que tiene ramificaciones por dentro, más precisamente en la entrada de la vagina. Ciertamente, el punto G no existe como algo específico; simplemente se puede conseguir un efecto placentero allí por ser parte de la estructura del clítoris.

Así que, señoras y señores, este es el órgano orgásmico por excelencia de la mujer y no le quitemos protagonismo.

¡Felices orgasmos a todas las personas con vulva!

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