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La hora de las bacterias

Por la licenciada Nadia Vanioff (M.p 285).

Opinión 02 de agosto de 2022
Bacterias
Bacterias.

Por la licenciada Nadia Vanioff (M.p 285).

Durante estos últimos años, recibimos una cantidad de información sin precedentes en el campo de la microbiología. Casi nos convertimos en expertos. Quién no se encontró hablando con un familiar o persona cercana acerca de “la curva de transmisión del virus”, “las cepas y las mutaciones”, “el efecto y las secuelas en el cuerpo humano”.

En parte, esto nos ayudó a tomar conciencia sobre las medidas de higiene al manipular elementos de uso público (cajeros automáticos, botones de ascensores, dinero, etcétera) y a reconocer el valor de la distancia social en conglomeraciones de gente.

Ante un estornudo en el colectivo o un repentino ataque de tos en la fila del supermercado, sentimos cómo todas las miradas se posan sobre nosotros y, de inmediato, la gente se ajusta el barbijo (si lo tiene puesto) o se enjuaga las manos con alcohol en gel (si lo tienen a mano).

Pero esta nueva formación a la que accedimos involuntariamente, por lo menos al principio, quedaría incompleta si no contemplamos a otro grupo de microorganismos con los que compartimos mucho más que la vida sobre esta buena Tierra: las bacterias.

Son las verdaderas reinas de la creación, ocupando cada espacio, cada rincón, desde las profundidades abismales del océano hasta las heladas tundras de la Antártida, cada partícula que nos rodea, incluso nuestros alimentos, nuestra piel y nuestros órganos son su hábitat natural.

Bacterias

Sin intenciones de entrar en tecnicismos innecesarios sobre si las hay buenas o malas, solo voy a decir que nuestra convivencia con las bacterias, siempre dentro de los límites del natural equilibrio, es necesaria. ¿Sabían que solo en nuestros intestinos habitan entre 1 y 2 kilos de bacterias? ¿Saben que todas ellas forman un ecosistema simbiótico que interviene no solo en la digestión de los alimentos que consumimos?

Hay mucho más acerca de las bacterias, de nuestras bacterias, que aún estamos descubriendo y reconociendo como parte de nuestros sistemas fisiológicos, pero ajustándome a la rama de la nutrición que es la que me compete, puedo adelantar algunos hechos que hoy están prevaleciendo por sobre los (¿antiguos?) métodos para bajar de peso o dietas, siendo lo correcto que hablemos de métodos para alcanzar el equilibrio alimenticio como por ejemplo:

  • Nuestro intestino está por completo habitado por bacterias que conviven con nosotros desde los tres meses de gestación, es decir, desde que estamos en la panza de nuestras madres ellas mismas nos transmiten una colonia de bacterias a través del parto y de la leche materna.
  • Si tenemos un sobrecrecimiento bacteriano, es decir poca variedad de bacterias podemos tener una disbiosis intestinal, lo cual se observa en malestares gástricos, hinchazón, entre otros síntomas.
  • Como siempre el estrés es un factor que nos acompaña y se relaciona directamente con estas bacterias y nos producen malestar.

¿Entonces qué hacemos con estas bacterias? dejamos que se alimenten de productos azucarados, multiprocesados, y encima de todo aumentamos el sedentarismo y el consumo de alcohol; o por el contrario, las podemos “cuidar” consumiendo gran variedad de verduras, frutas, aceites esenciales, semillas y, además, sumamos actividad física y contacto con la naturaleza.

Creo que la respuesta ya se la deben imaginar, es simplemente qué camino podemos tomar si queremos una calidad de vida mejor.

Te invito a que me sigas en esta columna donde trataré de exponer lo más interesante de la nutrición una vez por semana.

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