Data Chaco Data Chaco

No es lo mismo ser inteligente, que sabio

Por Juan Carlos Tuyaré.

Reflexiones 15 de julio de 2022
tuyare_juancarlos
Juan Carlos Tuyaré.

Por Juan Carlos Tuyaré.

Existe en el texto bíblico un sector al que se le denomina Proverbios, en el cual se desarrollan pensamientos con el propósito de enseñar sabiduría al pueblo de Dios. En ocasiones, la enseñanza es por medio de una construcción gramatical, en primera persona, que aparece diciendo algo sobre ella misma, como si fuera un ser humano.

DESCRIPCIÓN DE LA SABIDURÍA

Veamos el siguiente ejemplo: “Yo, la sabiduría, habito con la cordura, y hallo la ciencia de los consejos. El temor de Dios es aborrecer el mal; la soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa aborrezco. Conmigo está el consejo y el buen juicio; yo soy la inteligencia; mío es el poder. Por mi reinan los reyes, y los príncipes determinan justicia. Por mi dominan los príncipes, y todos los gobernadores juzgan la tierra.”

Las evidencias de conductas mundiales, muestran que quienes gobiernan una nación, una familia, no importa quienes sean, lejos están de ser sabios.  Pero se podría corregir.  

NECESITAMOS SABIDURÍA DE LO ALTO

Se necesita sabiduría para gobernar una nación, como para gobernar nuestra vida, nuestra familia, nuestra economía, nuestros negocios. Pero, de acuerdo al texto bíblico, existen dos tipos de sabiduría: La divina y la diabólica.

Al respecto, el autor de la epístola universal de Santiago, señala que el cristiano debe mostrar por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si el creyente tiene celos amargos y contiende de manera permanente, no posee sabiduría que viene de lo alto, sino terrenal y diabólica. Pero la sabiduría que es de Dios, es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.

DIOS LA DA A QUIENES LA BUSCAN

La misma epístola señala que si alguno tiene falta de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos de manera abundante y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a la otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna de Dios, porque el hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. 

EL PRINCIPIO DE LA SABIDURÍA

Muchos confunden sabiduría con inteligencia, pero sin embargo son distintas. La inteligencia proviene del conocimiento cognitivo; es decir, a partir de la facultad de un ser vivo para procesar información adquirida y valorarla. Sin embargo, la sabiduría celestial se adquiere por medio de la obediencia a Dios. Dicho de otro modo, puede haber una persona inteligente sin ser sabia.

El texto bíblico señala que el principio de la sabiduría es el temor de Dios. Por lo tanto, si bien está al alcance de cualquiera, solo la adquieren aquellos que deciden someterse voluntariamente al plan del cielo.

Todos aquellos que lo hicieron, son un testimonio viviente de los innumerables beneficios que provienen del cielo. Le animamos a que lo intente.  

La más leídas

Noticias en tu e-mail