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El viejo y nuevo Insssep

Por Mónica Persoglia.

Opinión 06 de abril de 2021
Insssep

La obra social provincial tuvo su época de oro. Era la mejor. Los afiliados estaban cubiertos, los servicios, los facultativos y servicios sanatoriales tenían un pago acorde, justo, como para poder brindar calidad.

Por razones que el afiliado desconoce, la obra social se empobreció. Los servicios no todos los cubren, los profesionales no pueden cumplir con los requisitos que demandan sus sanatorios, no hay acuerdos o son magros. Los perjudicados no son sólo los afiliados sino quienes los atienden.

Hubo cambios, pero que no funcionan. No atienden el teléfono; de modo que tampoco hay una información con un operador. Crearon un número de Whatssapp, que nadie contesta. La plataforma anunciada entre médicos y farmacias aún no están puestas en marcha. Siguen exigiendo la receta en papel. Una contradicción.

Aunque la pandemia demostró que en otros ámbitos mejoraron la atención y el orden con la tecnología, no ocurrió lo mismo con la obra social.

La tecnología no descarta la buena educación. El trato de operadores a través de un chat o un 0800 es en general amable y en un tono protocolar y respetuoso.

El asombro llegó cuando sin obtener respuestas por ninguno de los medios nombrados se acudió al Insssep por una duda, por email a la Farmacia Social, y esperando una respuesta coherente e informativa. Quien lo hizo fue una señorita Claudia, en un lenguaje coloquial, agresivo, diciendo “QUE LE QUEDE EN CLARO” ¿En claro qué?

Esta nota no es un reclamo, es profunda tristeza por la decadencia hasta en el trato humano e indiferente.

Los teléfonos tendrán asignados sus asesores, es cuestión de rever los errores.

Por un Insssep como en su época de oro.

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