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Mujeres denunciaron a un "cirujano" que operaba con hilo de pescar y sin anestesia

El supuesto médico está imputado por homicidio culposo en Paraguay, pero trabajaban en Formosa y Corrientes.

Mundo 10 de febrero de 2021
Médico cirujano Paraguay

Varias denuncias sobre el supuesto médico cirujano de Paraguay, Miguel Ángel Cavallo, estremecen a quienes las leen, debido a su crudeza e impacto. De hecho, el profesional está imputado por homicidio culposo, por la muerte de una joven, el pasado 30 de diciembre, tras una intervención.

La fiscala Claudia María Aguilera imputó a Cavallo, que sometió a una operación de implantes mamarios a una joven en un sanatorio privado de Asunción, pero esta terminó muriendo tras la intervención. La víctima se llamaba Maylen Analía Romero Ledesma.

Cavallo no solo operó a la mujer fallecida sin asistencia de un anestesiólogo, sino también hizo figurar como una “operación de párpados”, lo que en realidad fue una fatal operación para agrandar el busto, según sostiene el Ministerio Público.

Otras de las mujeres que presentaron acusaciones contra el hombre, indicaron que el mismo realizaba las operaciones sin anestesia y con hilo de pescar.  A una de ellas le colocó prótesis mamarias usadas, lo que le causó una sepsis.

El supuesto cirujano estético también cuenta con una condena anterior por habilitar un quirófano en su vivienda sin autorización del Ministerio de Salud. Otra imputación pesó sobre él por presunta “mala praxis”, luego de que presuntamente ocasionara secuelas en el rostro de una mujer a la que operó.

CON HILO DE PESCAR Y PRÓTESIS USADAS

La mujer que fue sometida a una cirugía mamaria y tuvo una infección generalizada, relató que el hecho ocurrió en el 2012, y que ella es oriunda de Clorinda, Formosa. “Tengo una historia terrorífica, pareciera sacada de una película de terror. En su momento, cuando denuncié por todas partes me trataron como de loca porque así fueron los términos. Nunca jamás él pagó por las atrocidades que hizo. Yo soy de Clorinda”, dijo.

“Yo consulto con él por unas prótesis mamarias en Clorinda, pero él me ofrece operarme en un sanatorio de Asunción. Para nosotros los sanatorios de Asunción son un lujo y era mucho más accesible por el tema del cambio (…) él me dijo que tenía acceso a todas partes. Yo me creía viva y le dije que yo quería comprar mis propias prótesis, porque no dejaba de ser un extraño. Me lleva él a una importadora que se llama Ruotti, y me acuerdo que esas prótesis me salieron US$ 1.000; y eran de una marca inglesa…”, detalló.

“Me voy, me operan en un sanatorio. Vi un par de enfermeras, salí bien. Al poco tiempo mis mamas nunca se mejoraban y yo empecé a tener fiebre, de moradas pasaron a estar verdes. Tenía una infección generalizada y él, por supuesto, me abandonó. No me respondía los mensajes. No me quedó otra que contratar a otro cirujano que me abrió los pechos, me sacó (las prótesis) y me muestra que yo tenía prótesis de marcas diferentes (…) Ni siquiera eran las prótesis que yo compré, eran prótesis usadas que él mismo esterilizó nomás y me volvió a poner. Se quedó con las prótesis que compré. La sutura había hecho con hilo de pescar, ni siquiera era el hilo que yo precisaba. Tenía un matambre peor de los que salen en la tele”, describió.

“Me voy al sanatorio a buscar los registros, y no había ninguna constancia de que yo estuve en ese sanatorio. Pero tuve la gracia de contactar con una anestesióloga que trabaja con el cirujano plástico que a mí me reconstruyó las mamas y me dijo ‘el día que vos viniste nosotros estuvimos y no te quiero contar los alaridos que vos dabas en el quirófano, retumbaba en todo el sanatorio, porque ese tipo está loco. Él te seda, no te da anestesia. Vos sí sentiste dolor, gritabas de dolor’ a tal punto (…) que dice que en el quirófano de enfrente estaba otro cirujano plástico que es el Dr. Artemio Vera, que quiso interrumpir esa cirugía y le dijo ‘doctor, yo te voy a pagar un anestesiólogo, pero anestesiale por favor a esta chica, porque yo no puedo operar’. Quiso parar la cirugía y él continuó igual”, lamentó.

“Dicen que él te pone un derivado de la ketamina para que no te acuerdes el dolor que sufriste (…) me fui a hacer una denuncia que desestimaron. Me acuerdo que la fiscal, al comienzo, ella me recibió muy bien, pero cuando se dio mi audiencia ella ya estaba, como vulgarmente se dice, tuneada de pies a cabeza y (según ella) el doctor era el máximo que hay en el Paraguay y yo era una charlatana, que yo estaba loca. La fiscala era Nancy Salomón”, identificó la mujer.

CORTE DE UNA ARTERIA

Otra de las mujeres que lo denunció, relató: “Fui junto a él y él me atendió solo. Me pusieron anestesia local. Yo me hice una vaginoplastía. Él me dijo que era una cirugía menor, que me podía levantar e ir; por eso fui sola. Cuando terminó el procedimiento salí del edificio y pedí un Uber. Cuando estaba abajo él vino a abrir la puerta y vi que estaba sangrando ya (…) me dijo que cuando llegue a mi casa me iba a cambiar y ponerme algo que me pueda proteger. Me fui, subí al Uber, pero como estaba sangrando demasiado tuve que quedarme en el IPS de Luque”, narró María.

“Allí, me dieron los primeros auxilios y de allí me derivaron a IPS Central, porque el sangrado no paraba. Me atendieron y ahí me salvaron la vida. Entré a cirugía y me dijo la doctora que él me cortó una arteria y que por eso no paraba el sangrado. Me quedé internada dos semanas. Hasta mi trabajo perdí por eso. La operación costó G. 3.000.000”, concluyó la víctima.

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