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Coronavirus. La vacuna rusa, dimes y diretes

En la carrera de las vacunas, todo vale.

Reflexiones 02 de noviembre de 2020
Coronavirus en la Argentina.
Coronavirus en la Argentina.

Por Alfredo Zurita.

Ayer la prensa oficialista publica que es inminente la llegada al país de la vacuna rusa que comenzará a ser aplicada en forma inmediata en miles de vacunatorios que se están alistando en la provincia de Buenos Aires, en tanto que la prensa opositora menciona un viaje secreto de la viceministra nacional más conocida a Rusia, luego de la visita de un encargado de negocios ruso a la actual vicepresidenta. La vice ministra viajó acompañada de la esposa del ministro de la provincia de Buenos Aires y otros funcionarios, y las notas dan a entender que dadas las amplias facultades que una reciente ley concede al ministro nacional de salud para negociar compra de vacunas para coronavirus se trataría de un viaje sospechoso.

Una entrevista en la tarde con el ministro de salud de la provincia de Buenos Aires permitió aclarar el panorama. Se trató de una invitación de Rusia para viajar a conocer la empresa que fabrica la vacuna, con gastos a cargo de Rusia, una atención común en la industria farmacéutica hacia los funcionarios estatales que podrían comprar sus productos, que también se usa con médicos con cierta relevancia en la profesión, para que luego hablen bien de sus productos. Como los rusos hasta ahora han estado ausentes de las revistas científicas en esta vacuna, y tampoco tienen vacunas en ensayo en Argentina, como los ingleses, los yanquis y los chinos,  tratan de recuperar el tiempo perdido, y es probable que en las próximas semanas se inicie un ensayo clínico fase 3 en Argentina de la vacuna rusa, como ya se está haciendo con las otras. Solo necesitarían un médico local conocido que lidere el asunto, como ya consiguieron las otras, para darle credibilidad, que no necesita ser comunista, pues esto ya no está de moda en Rusia.

Hace pocos años el ´propietario de una conocida cadena de vacunatorios privados de Buenos Aires, que tiene programa de TV propio,  recorrió todo el país preconizando una  vacuna para el dengue, que al final fue aprobada por el organismo regulador, la ANMAT, aunque no llegó a ser usada porque provoco  desastres en Filipinas, por efectos adversos  que no habían aparecido en las fases de prueba de la vacuna, pero sí cuando se la empezó a utilizar a gran escala.

Rusia es un país que carece de importancia en investigación médica, solo tiene dos premios Nobel en medicina, ambos anterior a la revolución comunista, pero si es  importante en el campo de la física, donde acumula muchos premios Nobel, de modo que es dudoso que pueda competir con empresas farmacéuticas occidentales que tienen detrás docenas de premios Nobel en Medicina, y billones de dólares de sus gobiernos, así que corre en desventaja en esta carrera para ver quien pone antes en el mercado una vacuna eficaz, y a un precio accesible.

Sí me llamó la atención en la aclaración del ministro de la provincia de Buenos Aires un error conceptual, dijo que el objetivo de la vacuna seria cortar la transmisión de la enfermedad, pero los ensayos clínicos que se están haciendo no tienen este objetivo, sino solo probar que la vacuna es eficaz para prevenir que el infectado enferme, y se aceptaría que lo haga solo en el 50 % de los casos, más o menos lo que ocurre con las vacunas antigripales actuales, muy discutidas también en cuanto a su eficacia, y que tampoco previenen transmisión.

Dado que Argentina no logra reducir los contagios, que reaparecen en Europa, y la gente está harta de cuarentenas, es probable que se hagan esfuerzos para que la gente crea que la solución está a la vuelta de la esquina, y que  solo se piden unas pocas semanas más de esfuerzo.

El tiempo dirá quien tuvo razón, y cuál o cuáles serán las vacunas que finalmente nos pondrán, supongo  en forma voluntaria.

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