Resistencia Chaco
JUEVES 12 DE OCTUBRE DE 2017
Los padres y los límites
Reflexion [12/10/17]
JOSE LUIS Y SILVIA CINALLI
¿Quieres ser un padre preocupado y comprometido?

Los límites hacen de una persona un ser responsable. Los límites nos obligan a elegir y a hacernos cargos de nuestras elecciones. Una persona que aprende el valor de los límites puede gozar de la vida y, en general, se sentirá más segura de sí misma.

Hay personas que creen que fijar límites claros evidencia falta de amor. No es cierto. Los límites son saludables. Criar a los hijos con amor y límites produce niños asertivos y responsables de sí mismos.

Pilar Sordo, en su libro Vive la Diferencia, dice: “Nos hemos ido retirando del frente que implica ser autoridad para nuestros hijos, se nos olvidó ser autoridad. Se nos olvidó que como padres nuestra función primordial es educar a nuestros hijos. Puedo y debo ser cálida, pero mi primera responsabilidad es preparar a mis hijos para la vida. La generación de estos jóvenes maneja todo excepto la propia vida, busca todo afuera. Si no le hacemos la vida difícil, la propia y misma vida les enseñará lo difícil que es y, si no hay aprendizajes previos, con seguridad el costo será mucho más alto. Pensemos que ellos a los dieciséis años tienen que haber tomado una serie de decisiones muy complejas, como si van a fumar o no, si van a probar marihuana o no, si van a tener o no relaciones sexuales, etc. Para poder tomar éstas y otras decisiones, deben haber escuchado muchas veces un NO de sus padres, si no cómo van a poder decir ellos que NO a algo. Ésta es la realidad en que viven nuestros hijos: PARA QUE UN NIÑO PUEDA DECIR NO A ALGO DEBE HABER ESCUCHADO MUCHOS NO EN SU INFANCIA. Sólo así habrá aprendido que hay cosas que se hacen y otras que no, hay cosas que son buenas y otras no, pero estas pautas las tiene que obtener de los adultos cercanos y significativos”.

“Los límites previenen trastornos de conducta y ayudan a criar personas más seguras de sí, más equilibradas, con más capacidad de empatía y de solidaridad, más generosas. Los límites no provocan traumas sino que sientan mejores bases relacionales y son necesarios para definir un espacio de crecimiento en el que el niño se desenvuelva con seguridad; señalar pautas de conductas que permitan una mejor adaptación al entorno humano y ecológico; regular la convivencia diferenciando los espacios propios de los espacios de los demás; facilitar el autocontrol emocional; favorecer la construcción del sentido moral individual fomentando valores como la libertad, el respeto y la responsabilidad; permitir el trabajo de trascender esos límites, cambiarlos, crear otros nuevos, revisarlos y recuperarlos si se lo cree conveniente, y prevenir patologías emocionales posteriores”, Jaume Soler y Mercé Conangla.

Concluimos diciendo que la permisividad extrema, la tolerancia de cualquier comportamiento, el “amiguismo” con los hijos y la abdicación pusilánime a ser padres, es tan perjudicial como la estricta severidad que condenamos en las generaciones anteriores. La falta de límites saludables de parte de los padres conlleva a la irresponsabilidad de los hijos.

¡Evita ser un buen amigo de tus hijos o un juez de ellos; sé en su lugar, un buen padre!

x