Resistencia Chaco
MIERCOLES 13 DE SEPTIEMBRE DE 2017
Una cura argentina para el Chagas
Reflexion [13/09/17]
Alfredo Zurita
La ciencia argentina se publicita por el mundo.
Salud

Los medios han difundido extensamente en los últimos días que el organismo yanqui de control de medicamentos ha aprobado la venta en ese país de un medicamento producido por una multinacional argentino española que cura la enfermedad de Chagas.

Se trata de una media verdad, y una campaña publicitaria de la multinacional, que busca expandir el uso de su producto, y la aprobación yanqui de un medicamento es como ganar el premio Nobel.

La verdad es que este medicamento fue desarrollado por una multinacional suiza hace 40 años, y está probado que es efectivo en la fase inicial de la enfermedad, que generalmente se produce en la infancia, y pasa desapercibida, por lo que se vendía muy poco, y la empresa suiza dejó de producirlo por ser de escasa rentabilidad. Luego un laboratorio estatal brasileño lo produjo por algunos años, pero también desistió, lo que produjo protestas de quienes creían que el medicamento también podría ser efectivo en la fase crónica de la enfermedad, la que se ve habitualmente, por lo que el gobierno argentino en 2011 decidió subsidiar a esta multinacional para que lo produjera, y se usara no solo en la fase inicial de la enfermedad, sino también en la crónica, según les pareciera o no conveniente a cada médico y hasta disponer de evidencia científica al respecto. Se trata de un medicamento con muchos efectos adversos.

Al poco tiempo un riguroso estudio yanqui mostró que el medicamento no es efectivo en la fase crónica del Chagas, lo cual arruina cualquier negocio posible, porque un medicamento con pocos clientes no rinde, salvo que se pueda vender a precio muy alto, y los que tienen Chagas son los pobres.

Como todo estudio, el yanqui algún defecto debe tener, por lo que la multinacional ha contratado investigadores para que lo pasen por la zaranda, y permita encontrar defectos que hagan posible pensar en su uso en crónicos, no solo los que ya puedan estar enfermos, sino también los que solo están infectados, que son la mayoría. Algunos de estos investigadores, respaldados por sus ONG y consultoras subsidiadas por la multinacional piensan que sería bueno darles a todos.

Como en Estados Unidos hay inmigrantes latinoamericanos, que pueden ser infectados, y siendo mujeres pueden transmitirla a hijos durante el embarazo, se autorizó la venta de este medicamento, para tratar eventuales casos. No es que se trate de un mercado importante, pero como dije, ser aprobado por los yanquis es para un medicamento, como ganar el premio Nobel, y la empresa lo aprovecha para publicidad.

Wikipedia define como “malicia sanitaria”, decir medias verdades a la población, con diversas intenciones, incluyendo buenas intenciones, como sería exagerar riesgos de contagio para estimular las vacunaciones, o uso de condón, aunque cuando la exageración de riesgos conlleva beneficios económicos para el emisor del mensaje, cabe sospechar que se trata simplemente de negocios.

Es el caso de la mamografía, recomendada cada dos años a partir de los 50 y hasta los 70 por el Instituto Nacional del Cáncer, en tanto que la sociedad científica de los que viven del tema, recomiendan una por año desde los 40.

De todos modos el gobierno también puede aprovechar, y fue el caso de una denominada vacuna cubana para tratar el cáncer de pulmón que se lanzó al mercado hace pocos años, como descubrimiento argentino con mínima participación cubana según dijo el gobierno. Se trata en realidad de un producto cubano, que la misma multinacional argentino española importa, y vende aquí.

Ahora se habla mucho de postverdad. Es lo mismo que malicia sanitaria, tomar de la información solo los datos que convienen, y es habitual en cualquier discusión, aún matrimonial. No debería usarse en medicina, pero el médico es el único autorizado por el Evangelio para dulcificar la verdad.

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