Resistencia Chaco
VIERNES 11 DE AGOSTO DE 2017
Ayer, una figura de los años de plomo, hoy, paladín de los derechos humanos
Reflexion [11/08/17]
Vidal Mario
Horacio Verbitsky era uno de los hombres del Aparato de Inteligencia y del Área de Prensa de Montoneros.

Escribía también en “Noticias”, uno de los órganos de difusión de esa banda terrorista. Dejó de escribir allí cuando el 27 de agosto de 1974 Isabel Perón decretó su cierre por su “intensa campaña de exaltación de las actividades en el campo de la subversión”.

Hoy escribe en “Página 12” con el mismo delirio con que lo hacía en aquel periódico revolucionario, de efímera existencia. De tanto en tanto escoge una bandera. Actualmente, una de ellas es Milagro Sala.

Se dedica a presentar a la jujeña ante los organismos internacionales de derechos humanos como una inocente palomita atrapada en la jaula de los gorilas.

El 20 de diciembre de 2009, Milagro Sala dijo en una charla: “Ojalá los Kirchner se queden 10 años más”. Con el tiempo se supo por qué ella y otros como ella querían que los Kirchner se quedaran 10 años más.

En estos días ha incorporado también como bandera a Santiago Maldonado. Se le ha antojado que éste artesano es el primer desaparecido del gobierno de Macri. Su antojo no tiene sentido. Gracias a Dios, ya no hay desaparecidos por razones políticas en este país.

Justamente, uno de los que menos autoridad moral tienen para hablar de justicia es él. Su oscuro pasado montonero, que no logra blanquear, lo inhabilitan.

“UN ASESINO MÁS”

Horacio Domato fue durante un tiempo comandante de Gendarmería Nacional de Formosa. En la tarde del domingo 5 de octubre de 1975, en momentos en que en la misma ciudad Montoneros mataba conscriptos en el Regimiento 29 de Infantería, él y sus hombres recuperaban a sangre y fuego el Aeropuerto El Pucú.

Veintiocho años después, el 7 de septiembre de 2003, Domato recordó todo aquello, y añadió: “No acepto que algunos Montoneros se erijan en jueces de quienes fueron legalmente autorizados a aniquilarlos. Por ejemplo, Horacio Verbitsky. Él era miembro del aparato de inteligencia de Montoneros.

Un asesino más. No solamente mata el que mata sino también el que planifica, y Verbitsky planificó el ataque al Comando en Jefe del Ejército. Mataron a un coronel, a dos conscriptos de dieciocho años y a un camionero que pasaba por allí.

Fue además uno de los que recibieron el rescate por Bunge y Born, durante cuyo secuestro murieron el chofer de esos hermanos y uno de los directivos de la empresa”. Fue el secuestro más caro de la historia. El precio del rescate alcanzó los 60 millones de dólares.

UN MALETÍN DEBAJO DE LA MESA

El 2 de julio de 1976, Montoneros metió una bomba en el comedor de la Superintendencia de Seguridad de la Policía Federal. 23 policías murieron y 65 quedaron heridos. Doce, mutilados para siempre.

Para garantizar la mayor cosecha posible de víctimas, eligieron para el atentado la hora del almuerzo. Policías, administrativos, hombres, mujeres y ciudadanos comunes que estaban en el lugar por algún trámite cayeron por igual.

El encargado de dejar la bomba debajo de una mesa fue uno dado de baja de la fuerza días atrás. Su nombre era José María Salgado, y había sido captado por Montoneros.

El que le entregó el arma letal fue “Esteban”, quien no era otro que el periodista y escritor Rodolfo Walsh, otro de los jefes de Redacción de “Noticias”.

Estaba también, en el momento de esa entrega, Marcelo Kurlatt (“Monra”), jefe de la Secretaría Militar de Montoneros.

Aquel mediodía, Salgado fue a comer con sus ex compañeros. En un maletín tipo ejecutivo llevaba el artefacto explosivo compuesto de nueve kilos de trotyl, bolillas de acero y clavos.

Se sentó en una mesa, puso debajo el maletín, y después del primer plato, argumentando ir al baño, se alejó. Minutos después hacían estallar la bomba, por control remoto.

COMO SIEMPRE, SIN CULPABLES

La última noticia judicial que se tuvo de aquel atentado tiene fecha 2 de julio de 2015. Ese día, la Sala 1 de la Cámara Nacional de Casación Penal rechazó un pedido de reabrir el expediente.

Ya muerto Rodolfo Walsh, la causa aún involucraba entre otros a Firmenich y a Verbitski.

Los jueces Raúl Madueño, Juan Fegoli y Mariano González Palazzo señalaron que la causa había prescripto porque no había sido un crimen de lesa humanidad.

El fallo benefició no sólo a Firmenich y Verbitsky sino también a los ex montoneros Laura Silvia Sofovich, Marcelo Kurlatt, Miguel Ángel Lauletta, Norberto Habbeger y Lila Victoria Pastoriza.

Obsérvese un detalle: el fallo no dijo que eran inocentes, sino que la causa había prescripto.

Que una figura de los años de plomo como lo es el titular del CELS ahora muestre pergaminos de paladín de los derechos humanos pertenece al mundo de la sinrazón.

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