Resistencia Chaco
DOMINGO 12 DE MARZO DE 2017
Salud, educación y el reparto de la torta
Reflexion [12/03/17]
Alfredo Zurita
El presupuesto es llamado habitualmente "la torta", y todos quieren, como es lógico, el pedazo más grande.
Salud

Las huelgas docentes superan a las de salud en impacto político por varias razones, siendo una de las más importantes, que la mayoría de la población necesita las escuelas todos los días, aunque sea como guardería, para irse a trabajar, en tanto que el recurso de salud se necesita más espaciadamente.

El gobierno dice que no tiene de donde sacar, lo que no es cierto. Siempre se pueden reasignar partidas desde otras áreas, sobre todo la obra pública, la salud y la policía, aunque de hacerlo estas patalearán con toda la energía que puedan, y pensando en la salud es difícil para los de salud defender su trozo de torta, porque la obra pública produce salud al reactivar la economía, la educación le sigue en importancia para producir salud, lo dice cualquier texto de salud pública, y también la policía contribuye multando a conductores irresponsables, y de esta forma evitando accidentes, así que debemos ingeniarnos mucho los de salud para defender nuestra porción.

Sacarle a los otros poderes, y entes autónomos también es posible, pero más difícil.

Como vemos en los debates, los números que se muestran son a nivel micro, cuánto gana un maestro, y similares, la cifra variará de una a cuatro veces según informe el gobierno o los sindicatos, y uno podría llevarse grandes sorpresas si pudiera ver los recibos de todos, cosa que en general no se hace para evitar diferencias irreconciliables. Aún en el seno de una familia preguntar cuánto se gana es considerado una grosería. Como los pecados con el cura, cuánto se gana es una cosa que uno solo habla con su contador, y aún hay esposas ignorantes de cuánto gana realmente su marido, y las que lo saben suelen ser delatoras a la AFIP en caso de divorcio.

Pero a nivel macro, ¿Cuánto hay y cómo se reparte? Es algo que es difícil de saber, porque la información tiende precisamente a desinformar, sesgando los números favorables y desfavorables según quien los cita, pero navegando y navegando he encontrado algunas cifras.

Según ellas el presupuesto de este año para la provincia son en cifras redondas 50.000 millones de pesos, que previamente el gobierno sacó de nuestros bolsillos. Es decir, también en cifras redondas nos sacó en promedio 50.000 pesos a cada uno. En teoría les saca más a los más ricos, y menos a los más pobres, pero cualquiera economista le explicará a uno que el sistema de impuestos argentino es altamente regresivo, término técnico que quiere decir que los ricos y los pobres pagan más o menos lo mismo.

En salud, por suerte, aunque todos ponen, solo los pobres usan, porque si los ricos se tomaran en serio que los hospitales son servicios públicos accesibles a todos, la plata no alcanzaría y también afortunadamente en educación mucha gente opta por la escuela privada para estar seguro que habrá clases todos los días, aunque en este caso muchos pobres lo hacen, porque es difícil para el pobre faltar al trabajo, cuando lo tiene, o lo puede conseguir. En el caso de la educación universitaria se da incluso la paradoja que los pobres las costean aunque es más difícil para ellos usarla.

También en cifras redondas la mitad del presupuesto se va en salarios, para un número impreciso de cargos públicos. Si fueran 100.000, cifras que las autoridades han mencionado algunas veces, quiere decir que cada empleado cuesta unos 20.000 pesos mensuales, promedio que puede oscilar en un rango muy amplio, más de diez veces entre los que más ganan y los que menos. Por supuesto que el salario de bolsillo es menor a 20.0000 pesos, quizás la mitad, puesto que el resto son las llamadas “cargas sociales”, descuentos jubilatorios, para obra social, sindicato, etc.

En salud el promedio histórico de gasto o inversión (otra discusión), es del 10% del presupuesto, (que puede inflarse si se carga obra pública), es decir unos 5.000 millones de pesos, para gastos de personal, e insumos, siendo estos últimos habitualmente no más del 10 %, así que nos quedarían unos 4.500 millones por año, para para pagar salarios, bonificaciones, y guardias al personal, unos 11.000 empleados según se ha dicho algunas veces, lo que nos daría unos 40.000 pesos mensuales en promedio por empleado, también con grandes variaciones, mayores incluso que en el promedio general del empleo público, y también con salario de bolsillo mucho menor, al extremo que muchos médicos prefieren no hacer guardias más allá de cierto límite, pues trabajan más para ganar menos.

El tema de la productividad de estos empleados, cumplimiento de horarios, preocupa desde hace varios meses a las autoridades, que están diseñando varias argucias para mejorarla, aunque ninguna de ellas es aplicar la carrera sanitaria, heredada de la gestión anterior, mencionada en el plan de gobierno 2015-2019 como una de las medidas centrales. Como todo plan, un conjunto de buenas intenciones, que la realidad siempre cambiante desmorona, al extremo que planificar en este país es algo cercano a la locura, y se vive más en el día a día, cambiando el rumbo según los vientos que soplen.

El ex superministro de economía, Domingo Cavallo proponía en sus buenos tiempos, que en vez de tener escuelas y hospitales propios, el gobierno le diera a cada ciudadano lo que le había sacado mediante impuestos, y pensaba gastar en servicios, digamos según las cifras anteriores en salud unos 10.000 pesos anuales por usuarios pobres en el chaco, y que ellos compraran lo que les pareciera mejor. Serían unos 40.000 pesos anuales para una familia tipo pobre, que no alcanza para una buena prepaga, aunque quizás si para ser afiliado del INSSEP.

He visto varias evaluaciones de medidas de este tipo, muy recomendadas por el Banco Mundial, que parecen dar mejores resultados en educación que en salud, ya que evaluar la calidad de educación que recibe un chico, sobre todo de primaria, es posible para los padres, y más difícil en salud donde hay asimetría de información, es decir que el prestador sabe todo, y el paciente nada, lo mismo que en la relación políticos y ciudadanos, aunque gracias a Dios suele haber peleas, y en ellas saltan algunos atisbos de verdad, que si uno tiene paciencia permiten acercarse a ella, o al menos sacar un promedio entre lo que dice el gobierno, y lo que dice la oposición, que podría ser en muchos casos lo más cercano a la verdad.

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