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DataChaco 01/08/2012
Alfredo Zurita

Dr. Alberto Carísimo Mendoza. In Memoriam
El Dr. Carísimo Mendoza, fallecido ayer,  fué uno de esos trabajadores cuasi anónimos de la salud pública de la provincia, con diversas funciones, por varias décadas, entre las cuales quiero destacar la organización y desarrollo del programa de atencion ambulatoria de salud mental en 1981.

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En 1981 el gobierno nacional decidió transferir a la provincia de Córdoba el manicomio ubicado en la localidad de Oliva, donde había entre otros varios miles, 400 pacientes oriundos del Chaco, que el gobierno cordobés manifestó no estaba en condiciones de costear con sus propios recursos, por lo que se solicitó asesoramiento al gobierno nacional quien recomendó la construcción en la provincia de un manicomio de 700 camas basado en una recomendación de la OMS de disponer de una cama psiquiátrica cada mil habitantes, y este criterio fue compartido por los escasos profesionales especializados que trabajaban en los dos grandes hospitales. Las 700 camas permitirían traer los 400 pacientes de Córdoba, y además alojar varios cientos más que andaban dispersos por la provincia, o alojados en hospitales y comisarías.

Fuí a Oliva a ver alternativas, y conversando con los médicos y el director, me dijeron que si la provincia se hacia cargo del costo de atencion, no habría problemas que los pacientes permanecieran en Oliva, pero esto no era necesario para todos, puesto que muchos ya estaban estabilizados y podían volver a vivir con sus familias, “si Ud. encontrara un médico que se hiciera cargo de pacientes que nunca se van a curar seria posible, pero claro que entiendo que esto es muy difícil”, me dijo literalmente en algún momento el director.

Asentí, pues era el sentir médico en la época, que quizás perdura. Si el paciente no se va a curar, tiene escaso interés para el profesional, pero de pronto recordé al Dr. Carísimo. En esos tiempos el se ocupaba de lo que hoy se llama cuidado paliativo, aliviar el sufrimiento del paciente en sus momentos finales. Si le interesaba hacer eso, podría ocuparse de pacientes incurables? La atención ambulatoria representaba claramente una alternativa mucho más humanitaria, que tenerlos en un manicomio.

Lo convoqué y después de unos días de reflexión aceptó. Se fué por varias semanas a Oliva, e hizo un perfil de todos los pacientes potencialmente externables según los médicos tratantes, y luego contactó a sus familias, para ver que interés podían tener para acogerlos nuevamente, lo cual le permitió elaborar una regla empírica. El interés de la familia era inverso a su status social, los pobres en general manifestaban interés, en tanto las clases más altas no, sobre todo en el caso de profesionales que temían por su clientela.

En muchos casos estos pobres tenían algunos problemas que se fueron resolviendo, no tenían una cama adicional, o debían construir una habitación más, etc., y el Dr. Carísimo fue resolviendo todos y cada uno de estos problemas, con pequeños aportes financieros del ministerio. Seguramente la dirección de administración debe tener archivados los miles de boletos de ómnibus urbanos que rendía de los viajes que hacia por estas cuestiones, puesto que no se le pudo proveer un vehiculo, y él con dos auxiliares visitaba periódicamente a todos los pacientes para asegurarse que tomaran la medicación indicada, y resolver alguna emergencia, de modo que todas las familias sabían que contaban con su apoyo 24 hs diarias, 7 días a la semana, y acudía al simple llamado telefónico, incluyendo que se ofrecía para sacar de paseo a los pacientes en los fines de semana, para dar tiempo libre a las familias, y esto le granjeó cierta curiosidad por parte de conocidos que lo encontraban los domingos en los cines o la zona céntrica, acompañado de personas de conducta o vestimenta no habitual.

En algunos casos pudo reubicar a estos pacientes en las tareas que hacían antes de enfermar, y el ministerio proveyó subsidio a un potencial empleador, para animarle a hacerlo, por los primeros meses.

Al cabo de algún tiempo la experiencia llegó a oídos del gobierno nacional, y la directora nacional de salud mental, acompañada de un experto de la OMS estuvo un par de días observando el programa, y al despedirse el experto me dijo que era muy interesante, nunca había visto en ninguna parte del mundo algo similar, pero era irrepetible, puesto que todo dependía de contar con un médico como el Dr. Carísimo, y eso le parecía mas que difícil.

Quizas tenía razón, pero entiendo que el programa aun sigue vigente, y proporciona una solución humanizada a muchos pacientes mentales y sus familias.

Mis condolencias a su familia.

Alfredo Zurita

Profesor Titular de Salud Pública

Facultad de Medicina

UNNE