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Educación 11/07/2012
Ing. Eduardo E. del Valle

La Universidad y la investigación científica orientada a problemas sociales
La sociedad moderna depende para su supervivencia del desarrollo de la ciencia y la tecnología. A lo largo de tres días la Universidad del Nordeste estuvo movilizada a partir de la tarea de investigación, tarea desarrollada por más de 1500 docentes y cerca de 400 becarios.

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La comunicación científica es un fenómeno social, una necesidad humana. Que los docentes participen en la construcción del conocimiento los posiciona en un nivel diferencial de calidad respecto a la tarea de enseñanza.

En esta oportunidad se expusieron 600 trabajos de investigación derivados del desarrollo de más de 360 proyectos de investigación, la mayoría de ellos acreditados por la UNNE. En este contexto, 34 becarios presentaron sus trabajos completos, demostrando su voluntad de apostar a la formación que están recibiendo.

Todos ellos fueron evaluados, a través de sus trabajos, y están en condiciones de participar en el Encuentro de Jóvenes Investigadores del Grupo Montevideo, a realizarse en Curitiba en el mes de octubre.

La integración plena de la investigación como parte esencial de la universidad se terminó de consolidar recientemente, en la segunda mitad del siglo XX. En el contexto actual de profesiones cuya base científica evoluciona cada vez más rápidamente, la universidad solo puede cumplir plenamente su misión si sus estudiantes se forman en un ambiente creativo, con profesores que participan activamente en procesos de creación de conocimientos, y que pueden transmitirles las aptitudes necesarias para poder desempeñarse exitosamente en este proceso de evolución.

El contexto en el que se procesa socialmente el conocimiento ha cambiado profundamente en los últimos años, como resultado de varias tendencias dinámicas y complejas. Entre ellas, el doble proceso por el cual, de una parte, el conocimiento se ha convertido en el más importante impulsor del proceso de crecimiento económico y en un elemento que dinamiza el cambio social en tanto que, de otra, ha ido perdiendo vigencia el modelo lineal basado en el necesario predominio de la investigación básica. El nuevo contexto plantea fuertes desafíos al concepto de política científica entendida como política de investigación, para incorporar nuevos enfoques relativos al flujo de la información y a la difusión, así como a la apropiación de los conocimientos. Y aunque en años recientes se han aumentado los vínculos entre la investigación universitaria y las demandas del sector productivo, aun estamos lejos de las condiciones que permitan establecer un proceso de desarrollo tecnológico sustentable y comprometido con los problemas sociales de la región.

Las políticas públicas que se implementen deben promover cada vez más en la investigación científica programas para impulsar “investigación orientada a problemas”, además de los instrumentos tradicionales para financiar investigación básica.

El equilibrio entre los recursos destinados a cada una de estas modalidades debería ser un tema a analizarse en el marco de cada contexto nacional. Ya que los procedimientos actuales están basados en criterios convencionales aplicados a procesos de evaluación por pares. Este procedimiento es apto cuando el propósito primordial es la promoción de la investigación según méritos científicos intrínsecos.

Los procedimientos de evaluación por pares no son tan efectivos cuando el objetivo principal es la promoción de investigaciones que conduzcan a resultados socialmente relevantes.

Es por ello que desde la UNNE se llevan a cabo programas de promoción científica por el cual vamos a seleccionar temas o áreas prioritarias, tratando de favorecer proyectos que “prometen” resultados que eventualmente podrían “transferirse” para dar origen a aplicaciones relevantes o fortalecer grupos de trabajo que orientan su actividad en este sentido.

Finalmente, debemos admitir que diversos fueron los caminos analizados como mejores alternativas que optimicen el aprovechamiento de la reunión. En este sentido, se llega a la conclusión de que cualquiera sea la modalidad elegida existe un solo factor que marca la diferencia: la actitud de cada uno de los protagonistas.

Es así que el éxito de estas jornadas depende de las decisiones tomadas a nivel personal y de cada grupo de investigación, del compromiso con la institución, de la intención de fortalecer y mejorar la comunicación interna, de la imagen que se quiera dar a la sociedad y de los valores que se desean transmitir a nuestros estudiantes.

Por eso los invito a reinventar estas jornadas con sus aportes, apuntando a la excelencia; a participar con entusiasmo e interés en cada una de las actividades desarrolladas y a promover la integración institucional revalorizando este espacio de comunicación.

Eduardo E. del Valle
Rector de la Universidad Nacional del Nordeste