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Policiales 28/06/2012
El conflicto de los "sin tierra"

Crisis política en Paraguay
Curuguaty, tierra de violencia, pobreza y reproches a Lugo Fue el escenario del enfrentamiento que derivó en su destitución; reclaman por la reforma agraria

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Afirman que una movilización se convirtió en matanza y desencadenó todo.
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Familiares de los campesinos muertos en el enfrentamiento marcharon ayer hacia el lugar de la matanza.
"Si Fernando Lugo hubiera cumplido con todo lo que nos prometió, no habría perdido el poder, y mis hermanos estarían vivos", dijo Martina Paredes, vocera de los familiares de campesinos asesinados dos semanas atrás en Curuguaty, en el este paraguayo, a sólo un centenar de kilómetros de la frontera con Brasil.
En esta localidad se terminó de jugar la suerte el apresurado final del gobierno del ex presidente. El Congreso paraguayo decidió iniciarle juicio político por la forma en que Lugo manejó hace dos semanas el desalojo de un campo invadido por campesinos, durante el cual murieron 11 usurpadores y seis policías.
En la última década esta zona se ha convertido en el principal escenario de una violenta disputa entre campesinos y grandes terratenientes, especialmente sojeros, que vieron incrementar su fortuna personal de manera impresionante y movieron los índices del crecimiento económico paraguayo a tasas superiores al 10% anual.
El paisaje del lugar es semejante al de la Mesopotamia argentina: tierra colorada, lomadas, vegetación no muy abundante y palmeras que se estiran generosamente hacia arriba.
Pero la estrella de estos campos es la soja, el "oro verde" que cubre más de un millón y medio de hectáreas de los departamentos orientales.
Sin embargo, la abundancia no llega para todos en este país donde el 2% de la población tiene el 80% de las tierras.
Martina Paredes formó parte ayer de la procesión de unos 200 familiares que caminaron 1600 metros a campo traviesa desde el kilómetro 278 de la ruta 10 (la que va a la represa paraguayo-brasileña de Itaipú), hacia el lugar donde hace dos semanas ocurrió la matanza. En la zona hay una hondonada por la que cruza un arroyo. Allí ocurrió la matanza.
Los hermanos de Martina -Delfín, de 35 años, y Luis, de 18- se habían instalado en el lugar con carpas de plástico un mes antes. Junto a otros 150 "carperos" reclamaban la subdivisión de esas 2000 hectáreas que pertenecen al ex senador Blas Riquelme, un destacado líder del Partido Colorado, y uno de los beneficiarios del generoso reparto de tierras entre políticos y empresarios "colorados".
"Ellos sólo pedían el loteo de estas tierras", dijo Martina, que tiene una humilde vivienda junto a la ruta.
Otro familiar de las víctimas, Mariano Castro, cuyo hijo Adolfo, de 26 años, murió en el lugar, reconoce que los "carperos" estaban armados. "Tenían escopetas para cazar animales y comer. No niego que aquí pudo haber un enfrentamiento. Pero esto ocurrió porque Lugo no hizo bien su trabajo. Cuando era candidato prometía la reforma agraria, nos decía que íbamos a tener títulos de propiedad. Pasaron los años y nunca concretó nada."
Los "Brasiguayos"
Pero esta misma tierra de pobreza y tragedias es un paraíso para aproximadamente medio millón de brasileños que se radicaron en la zona a partir de los años 70. Son los llamados "brasiguayos".
Sergio Wendling, de 42 años, llegó hace 25 años desde Santa Catarina, Brasil, a Curuguaty y compró cinco hectáreas para dedicarse al cultivo mecanizado de soja, maíz y sorgo. Hoy es dueño de 1500 hectáreas y alquila otras 4500 hectáreas. Además, junto con tres hermanos, acaba de hacer una inversión de cinco millones de dólares para instalar una fábrica de almidón. Vive en Curuguaty con su esposa y dos hijas y continúa hablando con acento portugués, el idioma que sigue usando en su casa.
"Los «carperos» tienen derecho a un pedazo de tierra, pero no se puede negar que entre ellos también hay gente de mala fe. Venden sus campos y luego se instalan en tierras ajenas para reclamar la posesión", dice Wendling.
Como casi todos los "brasiguayos", Wendling ve con entusiasmo la llegada de Federico Franco al poder . "Lugo prometió y no cumplió. Y con sus discursos alentaba este tipo de invasiones. Yo creo que hay que buscar una solución duradera y en ese sentido tengo confianza en Franco."
El ingrediente que agrava la situación política de la zona es la violencia armada. En 2002 hizo su aparición en Asunción un grupo guerrillero llamado Ejército del Pueblo Paraguayo. Su acción más impactante en 2004 fue el secuestro y asesinato de Cecilia, la hija del ex presidente Raúl Cubas Grau.
"Esta guerrilla viró de sus orígenes urbanos para luego capacitarse junto a las FARC en Colombia, y convertirse en una milicia campesina que encontró una buena base de sustento en el conflicto paraguayo por la tierra", explica el corresponsal del diario ABC en la zona, Pablo Medina.
Este periodista ya perdió dos hermanos que murieron asesinados en 2001 y 2002 cuando realizaban sendas investigaciones sobre los grupos de narcotraficantes que cultivan marihuana en el este paraguayo.
La mañana de la matanza de Curuguaty estaba en el lugar, en el momento en que ocurrieron los hechos, con el fin de cubrir el desalojo en el que nadie preveía un desenlace trágico.
"Hay que esperar las investigaciones -dijo-, pero mucha gente tiene la sospecha de que se habían infiltrado miembros de la guerrilla entre los «carperos». Lo sabremos cuando esté el resultado de las autopsias y se sepa si además de las armas de caza, que tenían los «carperos», y el armamento que llevaba la policía, hubo otros tipos de fusiles." (Fuente La Nacion)