Bueno 20ºC
78%
  Versión básica  
Seguinos
DataChaco 21/06/2012
Alfredo Zurita

Foro Ciudadano por Mala Praxis
El hospital municipal de Malvinas Argentinas en la provincia de Buenos Aires es uno de los pocos que dispone de robots quirúrgicos Da Vinci, además por partida doble, lo cual lo convierte en único en el país en esta situación, pero es también el primer lugar del país donde se acaba de crear un foro ciudadano contra la mala praxis por familiares de pacientes fallecidos en el hospital.

Compartí esta Nota

En estos días han ocurrido aquí varias denuncias de mala praxis, que han sido categóricamente desmentidas por las autoridades responsable, lo cual es muy habitual y casi una regla, puesto los juicios por mala praxis menudean, y una clínica de Rosario ha sido condenada tambien a una multa de casi 2 millones de pesos, por mala praxis al aplicar una inyección, produciendo la muerte.

Sufrir daño, incluyendo morir como consecuencia de la atención de salud es un evento raro, pero no imposible, y se produce por múltiples causas, la iatrogenia o daño involuntario, la mala praxis por incompetencia o cansancio del personal, la carencia de recursos, y separar una causa de otra no es sencillo. El caso Luz Milagros y el error en el tratamiento de un tumor tiroideo a la presidente son ejemplos cercanos que han sido conocidos urbe et orbi.

En general el daño iatrogénico o por mala praxis aumenta con la complejidad e intensidad de la atención, de allí que la infección hospitalaria es mas común en los servicios de terapia intensiva, y los pacientes polimedicados, que son al mismo tiempo usualmente los más graves, en los que se acepta correr un mayor riesgo terapéutico, e incluso hay una forma de intervención, llamada “uso compasivo”, en el que se aplican terapéuticas de eficacia y seguridad desconocidas, a casos desesperados, por voluntad y pedido del paciente.

Debe considerarse sin embargo que intervenciones de muy bajo riesgo de daño, como los exámenes de chequeos de salud, si se aplican a grandes poblaciones, pueden generar, por esta ultima razón, daños de envergadura, y esta es la razón por la que recientes recomendaciones recomiendan reducirlos y espaciarlos. No hacer mamografías en mujeres menores de 50 años, sino en caso de riesgos especiales, etc.

Como la medicina también es un fenómeno cultural y un negocio, estos factores se agregan a lo anterior, empujando las decisiones en diversos sentidos. De esta manera el paciente engripado preferirá tomar medicamentos inútiles a hacer reposo, y en forma general habrá una tendencia a tratar “por las dudas”, así como hacer exámenes diagnósticos adicionales tambien “por las dudas”. Se cobra más, y todos nos quedamos “más tranquilos”, aunque de tanto en tanto se produzca daño, que generalmente pasa inadvertido, pero no siempre.

Reaccionar contra este estado de cosas con un foro ciudadano, como el caso de Malvinas Argentinas es altamente riesgoso, puesto ya se sabe que partidos políticos opositores al intendente han apoyado al foro, y el acceso a la información de estos foros, y su capacidad de análisis, puede ser muy reducido, llevando a juicios erróneos, donde pagarán justos por pecadores, pero es claro que si la actitud sistemática de los responsables es negar que esto ocurra, y no proveer información, los usuarios no tienen más alternativa.

Cambiar algo para que todo siga igual, es muy común, el gatopardismo, y muchas de las medidas que se adoptan cuando estos hechos toman estado público, parecen claramente gatopardistas. Cabe al gobierno la responsabilidad primaria de crear instancias independientes de control, evitando partos distócicos como el de la nueva Defensoría, darles los recursos necesarios para actuar, y no interferir en su funcionamiento, de tal forma que adquieran credibilidad ante la población, y eviten daños mayores.

Desmedicalizar a la población, en el sentido que acepte las reales posibilidades de la medicina, y sus riesgos tampoco es fácil, y lleva a muchos al rechazo liso y llano de la medicina, y/o la búsqueda de soluciones más o menos mágicas, en acelerado crecimiento, produciendo desastres que pueden ser de gran envergadura.

Hace no más de una década, 40.000 pacientes con cáncer de mama fueron dañadas por una quimioterapia muy agresiva, (STAMP) cuya eficacia no había sido probada, pero su uso fué forzado, incluso por leyes, ante la presión de la opinión pública, y los falsos datos proporcionados por un investigador de Sudáfrica. Miles de millones de dólares fueron gastados inútilmente, y además produciendo daño, antes que el engaño fuera esclarecido, lo cual no era tan sencillo, pero es claro que esos miles de millones de dólares quedaron en los bolsillos de quienes los habían recibido.

Alfredo Zurita

Profesor Titular de Salud Pública

Facultad de Medicina

UNNE