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Alfredo Zurita
Salud comiendo nueces y aceite de oliva?
Acaba de publicarse (NEJM) un estudio yanki - español, que muestra que el consumo de aceite de oliva y/o nueces es beneficioso para reducir complicaciones cardiovasculares, en una mínima proporción, pero proporción al fin, lo que sin duda alegrará a los productores de estos frutos riojanos, que se ocuparán de difundir la noticia urbe et orbi, y reactivará la famosa pista de Anillaco..
El estudio se realizó seleccionando 7500 personas mayores, sin enfermedad cardiovascular, pero con factores de riesgo, que consumían más o menos lo que se suele llamar Dieta Mediterránea, (poca carne, pescado, verduras y frutas y algo de vino tinto) que fueron separadas al azar en tres grupos iguales, a uno de los cuales se les solicitó tomar además de su comida normal un suplemento extra de aceite de oliva, al otro un suplemento extra de nueces, y el tercero quedó como control. Tanto el aceite de oliva como las nueces fueron donados por productores, aunque los investigadores aclaran no recibieron nada en forma personal de los productores, y sus salarios fueron pagados por sus universidades, sin extras por cooperadoras y/o fundaciones. La división al azar es condición sinequanon, de no hacerse así, podríamos encontrar en el grupo con suplemento de aceite de oliva los militantes del aceite de oliva, en el de nuez los de la nuez, y los indiferentes en el grupo control, lo cual sesgaría los resultados, del mismo modo que si buscamos partidarios de candidaturas en líneas internas opositoras encontraremos pocos simpatizantes. Al cabo de cinco años de observación, se registraron 83 eventos cardiovasculares en el grupo nuez, 96 en el grupo aceite de oliva, y 109 en el grupo control. La diferencia entre nuez y aceite de oliva podrían ser casualidad, según dicen las pruebas estadísticas, pero no la diferencia con el grupo control, con un beneficio neto de 3 casos menos, en cinco años, cada mil personas que tomen dosis extra de aceite de oliva o nueces. Los investigadores reconocen algunos defectos del estudio, entre ellos la pérdida de pacientes del grupo control, naturalmente menos interesados en el estudio en la medida que ninguna medida especial se tomaba con ellos, y asimismo hay que recordar que se trata de personas mayores, de más de 55 años, y que consumían la denominada Dieta Mediterránea, y no la Argentina de carne, pizza y mate, que aún no ha sido investigada, ni tampoco el efecto del aceite de girasol alto oleico que ya se produce en el país, con propiedades químicas similares al aceite de oliva, según dicen sus propulsores. El estudio contradice otro anterior, también importante, europeo, que mostró que la denominada Dieta Mediterránea, no tenía efecto demostrable sobre la mortalidad cardiovascular, y que fué relativizado por los expertos argentinos diciendo que aquí las cosas son diferentes, como es habitual. Cuando las investigaciones en otras partes del mundo concuerdan con las opiniones locales se las acepta, y no en caso contrario. De todos modos aquí se investigan poco estas cosas, ya sea porque ya se saben por experiencia, o porque lo dicen los multiples libros locales, o porque de contradecir declaraciones oficiales pondrían en aprietos al investigador. Los autores no aclararon, quizás por no ser necesario allá, que sus universidades no dependían de partidos políticos, que podrían tener vinculaciones con productores, u otros grupos económicos, aunque aquí eso es más la regla que la excepción, y también seria un factor de sesgo a considerar si se hacen investigaciones de ese tipo. De todos modos la reducción del índice de enfermedades crónicas en 30 % en dos años, mencionado reiteradamente en los últimos tiempos de la gestión oxigenada puede contener revelaciones más importantes. A la espera de las publicaciones científicas correspondientes, adoptar un estilo de comida más mediterráneo, si está al alcance de su presupuesto, y comer nueces podría ser una buena idea. Serian 30 gs diarios de nueces o similares, peladas claro. El aceite de oliva, que debe ser extravirgen, más caro, sería opcional, puesto que ni maestros ni personal de salud en huelga podrían permitírselo mientras no se mejoren sus magros salarios, ya que no parecen sensibles a citas de Neruda, ni incorporación de chiches tecnológicos, orientales o no. Alfredo Zurita Profesor Titular de Salud Pública Facultad de Medicina UNNE
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