Resistencia Chaco
MARTES 06 DE NOVIEMBRE DE 2018
Martes 06 de noviembre de 2018
Medicamentos. El crimen organizado
Reflexion 
Alfredo Zurita
Un tema complicado, con muchos mafiosos y vivos.
Salud

“Medicamentos que matan, el crimen organizado” es un libro de un prestigioso investigador danés, Dr. David Gozstche, quien conoce el asunto no solo como investigador, sino por haber trabajado para las farmacéuticas por varios años.

El Dr. Gozstche es conocido sobre todo por sus investigaciones sobre la escasa utilidad de las mamografías, 1 caso beneficiado cada 20.000 mamografías contra 20 mujeres perjudicadas físicamente y 200 psicológicamente, y la escasa utilidad de los medicamentos antidepresivos.

Sus tesis principales son que las farmacéuticas operan como las mafias, que se reparten el negocio, de modo de ocupar una posición monopólica frente a cada enfermedad, para aumentar los precios, que inventan enfermedades, que exageran los beneficios de sus descubrimientos, y que sobornan a los médicos de diversas maneras, muchas de ellas subrepticias.

El aumento de los precios es enorme en cáncer, según dicen los especialistas, de diez a cien veces en los últimos diez años, con una eficacia que generalmente no pasa de pocas semanas de vida adicionales. Los recursos de amparo en cáncer, que son favorables en 60-70 % de los casos, jaquean las cajas de las obras sociales.

También los medicamentos comunes aumentan de precio por encima de la inflación, y los propietarios de varias farmacéuticas nacionales figuran en la lista de los empresarios argentinos que tienen fortunas superiores a los mil millones de dólares.

Un periódico especializado en las farmacéuticas nos muestra también los continuos pases de Ceos de farmacéuticas entre empresas y también con el estado, y se trata siempre de las mismas personas, casi todos economistas.

El mayor comprador de medicamentos en el país es el PAMI, y hasta hace pocos días el PAMI entregaba una suma fija a una UTE integrada por las cámaras de farmacéuticas nacionales y extranjeras para que pagaran a las droguerías y éstas a las farmacias. El modelo fue impuesto por el archiconocido abogado Víctor Alderete, gran amigo del presidente Menem, y designado interventor del PAMI durante su gestión. El monto de esta suma fija era objeto de tironeo continuos, y quejas de las farmacias de atraso en los pagos.

El actual interventor, desde su creación el PAMI vive intervenido, ha dispuesto el cese de esta modalidad, en adelante el PAMI comprará en forma directa a cada laboratorio, mediante licitación, y pagará en forma directa a las farmacias. El mismo presidente anunció que esto bajará los precios de los medicamentos beneficiando a los afiliados. Interrogado sobre si las farmacéuticas son mafias, como dice el Dr. Gotzsche, el interventor respondió que en todo caso en Argentina se acabaron los vivos.

Al mismo tiempo se comenta que se favorecerá el ingreso de Farmacity a la provincia de Buenos Aires, bloqueado hasta ahora por los farmacéuticos. El ex vicejefe de gabinete, Quintana, accionista o ex accionista de Farmacity, pilotea esto, con el apoyo de la diputada Carrió, enemiga de las farmacéuticas desde su infancia, cuando escuchaba al Dr. Ilia contar que a él lo voltearon las farmacéuticas porque les quería controlar los precios.

El sábado pasado el ex ministro nacional de salud, ahora secretario, en la cena de la Sra. Legrando, fue interrogado sobre el Spinraza, un nuevo medicamento para la AME, una enfermedad rara que afectaría a unos 400 niños en Argentina, y que cuesta 750.000 dólares por año por chico. Contestó lo mismo que hace pocos meses, que está en estudio, porque es mucha plata, casi lo mismo que cuesta el programa nacional de vacunación.

Países desarrollados como Inglaterra ya han decidido que no lo compraran, muy costoso para un beneficio muy escaso, pero en Argentina algunos chicos ya están siendo tratados por orden judicial, así que el tema es muy complicado, y aunque el Dr. Goezstche diga que muchos medicamentos son inútiles o peligrosos, la población no cree lo mismo, y la mayoría de los beneficiarios del PAMI atribuyen su sobrevida a los múltiples medicamentos que toman, y que le cuestan al PAMI unos 60.000 millones de pesos cada año, un negocio más que interesante, que quizás justifique voltear uno que otro presidente.

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