Resistencia Chaco
VIERNES 12 DE OCTUBRE DE 2018
Viernes 12 de octubre de 2018
Hace 526 años Colón pisaba América
Reflexion 
Mario Vidal
El rostro del descubrimiento.
Sociedad

Le tocó en suerte a España descubrir, explorar y comenzar a colonizar un continente que hasta el 12 de octubre de 1492 permanecía oculto ante los ojos del mundo.

Los historiadores generalmente nos concentramos únicamente en lo que ese día significó para los pueblos originarios, en términos de sometimiento o exterminio.

Sólo recordamos que en cierta playa un día aparecieron tres barcos de los cuales bajaron unos hombres raros que traían cruz y espada, y que dicho acto al parecer tan elemental e inocente desencadenó una guerra que duró siglos y terminó con el sometimiento o muerte de muchos habitantes originarios de esta parte del mundo.

A veces olvidamos el otro rostro del descubrimiento, el que muestra que a España le pertenece el honor de dar América al mundo.

No sólo le pertenece el honor del descubrimiento sino también el honor de una exploración que duró siglos, y que hasta hoy ninguna otra nación ha podido igualar.

Hasta esa mañana de octubre de 1492 sólo había un mundo viejo, grande y civilizado. De pronto, apareció uno nuevo.

Era el más importante descubrimiento que registraban los anales de la Humanidad. Pero al principio semejante hecho no le movió un pelo a las otras potencias europeas. Salvo los hispanos, los demás europeos no se lanzaron a sacar provecho del increíble hallazgo.

El espíritu de empresa de todo el Viejo Continente se concentró entonces en una sola nación: España.

Por eso a ese país le cabe la gloria de descubrir y explorar América, de cambiar las nociones geográficas del mundo y de liderar los conocimientos y los negocios durante más de ciento cincuenta años.

Siempre, España

Aunque el descubridor de América era genovés vino en calidad de español, salió de un puerto de España por obra de la fe y del dinero de los españoles y cruzó los mares en buques españoles conducidos por marineros españoles que de todas y cada una de las tierras descubiertas iban tomando posesión en nombre de España.

Recién muchos años después los ingleses se avivaron y se dieron cuenta de que existía un nuevo mundo.

Durante todo ese siglo en que sus rivales todavía dormían, España llevaba a cabo asombrosas hazañas exploradoras a lo largo y ancho del nuevo continente.

Era la única nación de Europa que lo hacía. Mientras los otros dormían los exploradores españoles recorrían México y Perú para apoderarse de sus incalculables riquezas y convertir a dichos imperios en partes integrantes de su reino.

Hernán Cortés, con un puñado de hombres, conquistó y colonizó el imperio azteca, que era doce veces más grande que Inglaterra. Lo mismo hizo Francisco Pizarro en el sur, con los incas.

El primer europeo que vio el Gran Cañón del Colorado fue García López de Cárdenas, un teniente español que con veinte soldados atravesó un peligroso desierto hasta llegar a ese lugar, una de las grandes maravillas naturales del mundo.

Lo hizo tres siglos antes que los primeros colonos ingleses también comenzaran a mirarlo.

Igualmente, el primero que llegó al Cabo de Hornos, cincuenta años antes que el pirata inglés Francis Drake, fue un español que se llamaba García Jofré de Loaisa.

El temerario Vasco Núñez de Balboa fue, tras una terrible expedición por el Istmo, el primer europeo en llegar al océano más grande del mundo y construir en sus playas los primeros buques hechos en América para surcar con ellos ese mar desconocido.

Otro español, Fernando de Magallanes, por la quietud de las aguas le puso a ese océano el nombre de Pacífico.

Un día de Pascua, el español Juan Ponce de León fundó el actual estado norteamericano de Florida.

En 1542 otros españoles exploraron California, cuya existencia las otras potencias europeas ignoraban.

Y medio siglo antes de aparecer los primeros ingleses, Alvar Núñez Cabeza de Vaca hizo a pie un fantástico recorrido a través del continente, desde Florida hasta el Golfo de California.

El espíritu explorador español parecía sobrehumano, y ese espíritu los convirtió en dueños de un territorio sin horizontes.

Mucho antes de que en 1607 la primera población inglesa llegara a la actual Jamestown, los españoles ya habían descubierto, conquistado y colonizado la mitad de los Estados Unidos, México, Yucatán, América Central, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Paraguay, Perú, Chile y Colombia. Casi todo el continente era español.

Brasil también fue descubierto por un español, pero pasó a Portugal por el Tratado de Tordecillas.

Si de exploración se trata, realmente no hay palabras con qué dimensionar la enorme superioridad de la España de aquellos tiempos sobre las otras naciones.

Cien años antes de que las otras potencias europeas se despertaran y se dieran cuenta de que había un Nuevo Mundo ese país ya realizaba asombrosas hazañas en éste continente. Un continente que no debería llevar el nombre del cartógrafo florentino Américo Vespucio.

Obra civilizadora

España fue una nación invasora y extremadamente cruel para con los pueblos originarios de América. Pero ello no debería llevarnos a desconocer la legitimidad del otro rostro de la conquista. Deberíamos reconocer también que los españoles descubrieron, colonizaron y civilizaron América.

Fueron ellos los que construyeron las primeras ciudades, los que abrieron las primeras iglesias, escuelas y universidades; los que montaron las primeras imprentas y publicaron los primeros libros, los que escribieron los primeros diccionarios, historias y geografías, y los que trajeron a los primeros misioneros.

Mucho antes de que en el actual Estados Unidos apareciese un diario, en el siglo XVII los españoles ya habían hecho un primer ensayo periodístico en México.

En la América española, en 1524 se inauguró una escuela para indios y en 1575, cien años antes de verse una imprenta en la América inglesa, en México ya se imprimían libros en doce dialectos indígenas.

De esos tiempos la historia norteamericana sólo presenta la Biblia de John Eliot. La historia de la América hispana, varias.

Tres universidades españolas en América tenían ya casi cien años cuando se fundó la Universidad de Harvard.

En un día como hoy no hay que olvidarse de la triste suerte de los vencidos indios.

Pero tampoco hay que olvidar, porque no sería bueno ni justo, el otro rostro del descubrimiento de América.

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