Resistencia Chaco
JUEVES 13 DE SEPTIEMBRE DE 2018
Jueves 13 de septiembre de 2018
Estreptococos, médicos y comunicación
Reflexion 
Alfredo Zurita
Un microbio generalmente inofensivo, aunque a veces mortal.
Salud

Desde ayer la TV nos muestra salas de espera abarrotadas en clínicas y hospitales, con gente que espera por horas con sus hijos para saber si están en riesgo de morir por estreptococos.

En un excelente libro “La Consulta Médica”, que todo ciudadano debería leer para entender cómo funciona la relación entre médicos y pacientes, se asevera, desde el título que la pregunta “de esto me puedo morir?”, sobrevuela siempre la consulta, aunque no siempre se expresa, y es claro que esto es más que evidente en la consulta pediátrica.

La infección respiratoria alta, que toma garganta y nariz, produciendo fiebre y malestar es muy común en los niños pequeños, a los que por ello se los suele llamar mocosos, porque siempre están con mocos.

Lo que hace el médico en estos casos es ver si hay signos de infección respiratoria baja, afectando el pulmón, y en caso negativo recomendar medicación sintomática con antifebriles, y esperar la evolución, tratando de evitar el uso de antibióticos, ya que generalmente son virales, bien que por razones sociales se los suele prescribir para evitar que los padres los compren por su cuenta, o cambien de médico.

Recetar antibióticos en forma masiva es la forma más rápida de volverlos inservibles, porque los microbios se hacen rápidamente resistentes a ellos.

Que debe decir el médico a los padres?, La medicina es arte de probabilidades, y un viejo refrán dice que “si se escuchan ruidos de cascos, es más probable que sean caballos y no cebras”, pero claro que el médico sabe que el resfrío más inocente puede ser el inicio de una enfermedad grave, y no existe una forma práctica de saber esto ante cada chico resfriado o con fiebre, pero la enfermedad, propia o de los hijos, infantiliza, y se busca la seguridad de la autoridad médica, como si ella fuera infalible.

Debe el medico cultivar esta ficción, y asegurar a los padres que no es nada, que se haga tratamiento sintomático, y esperar la evolución, o debe por el contrario alertar de posibles complicaciones?

Es difícil dar una respuesta universal, depende de contextos culturales, y situaciones concretas. En los países anglosajones se tiende a decir más bien la verdad, en tanto que las culturas mediterráneas prefieren suavizarla.

En un caso que me fue relatado por un profesor extranjero, la incorporación de cientistas sociales en su carrera de medicina dió lugar a muchos enfrentamientos con los médicos, que eran acusados de engañar a los pacientes, dando seguridades de pronóstico falsas. Estos enfrentamientos cesaron cuando los cientistas sociales comenzaron a ser pacientes de los médicos, y solicitaban para ellos mismos, y sus hijos, las mismas falsas seguridades que habían criticado.

Se dice asimismo que Freud, enterado por su médico, de la gravedad de su cáncer, lo amonestó severamente. Quien le había autorizado a decirle la verdad?

El gobierno y expertos independientes han repetido al publico que no existe una epidemia de estreptococias graves, entre otras razones porque el numero de casos esperados es desconocido, ya que habitualmente no se registran, y son muy raros, aunque las entrevistas a familiares de los niños fallecidos alimentan la paranoia, y menudean las acusaciones de mala praxis.

Macaneos oficiales en los últimos años sobre epidemias de dengue y gripe, así como cifras de inflación, han contribuido a alimentar esta desconfianza, y aunque es comprensible que políticos oficialistas y opositores lean la realidad de forma diversa, esto debería evitarse en la información epidemiológica.

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