Resistencia Chaco
MIERCOLES 04 DE JULIO DE 2018
Cáncer en el pasado
Reflexion [04/07/18]
Alfredo Zurita
Había menos cáncer, pero quien querría volver al pasado?
Salud

Debemos a los médicos egipcios las primeras descripciones del cáncer, y el examen de las momias ha revelado que eran fundados, pero cuán frecuente era el cáncer en la antigüedad?

Esta pregunta ha obtenido una primera respuesta, examinando todos los esqueletos del cementerio de una aldea egipcia de hace 5.000 años. Era cien veces menos frecuente que en la actualidad, y es probable que esta frecuencia se haya mantenido hasta hace pocos siglos, cuando la sociedad moderna comenzó a cambiar las condiciones y consecuentemente los estilos de vida.

Vivimos en una sopa química de miles de sustancias creadas por el hombre, y solo conocemos parcialmente el riesgo cancerígeno de unas pocas, y casi nada del riesgo de sus interacciones porque los estudios necesarios son costosos, y de larga duración. El caso del cáncer producido por radiaciones atómicas, en Hiroshima, que recién finalizará cuando el último de los sobrevivientes muera, y que lleva más de 70 años.

El consumo de tabaco y alcohol, raro en el pasado, y regulado por la religión, es ahora frecuente y conocemos su potencial cancerígeno, sobre todo del tabaco, pero eso no disuade el consumo, y en países como Argentina se alienta el cultivo por su importancia económica.

La mayor promiscuidad sexual difunde virus cancerígenos, como el HPV, y la reducción de la lactancia materna reduce el efecto protector sobre el cáncer de mama.

Más frecuente en el hombre, por su mayor exposición a los factores ambientales, aumenta en la mujer a medida que al dejar las tareas domésticas se expone en igual medida a los riesgos ambientales, y el hábito de fumar las afecta cada vez más, y a edades más jóvenes, por lo que ahora mueren más que los hombres, las victimas clásicas.

La población ha envejecido, no porque se viva más, error común de los legos, sino porque la natalidad ha disminuído, de modo que los ancianos, las victimas habituales del cáncer, enfermedad generalmente de larga evolución antes de producir síntomas, son ahora relativamente más que los niños, numerosos otrora cuando la mortalidad infantil era alta, y se carecía de medios anticonceptivos.

Prevenir el cáncer con medidas específicas es por ahora difícil, aunque no fumar es eficaz, por lo que el control se basa en diagnóstico y tratamiento, con avances dispares según el tipo de cáncer, calidad de vida cuestionable y costos tan elevados, que los mismos especialistas se preguntan si se justifican en cuanto a su beneficio social, habiendo tanta gente que solo necesita comida para seguir viviendo, y no costosos medicamentos.

La Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías. AGNET, cuya creación se está discutiendo en estos días en el Senado, tendería a igualar la calidad de los tratamientos de cáncer en la población, aunque no creo que la población acepte esto, pensando que cada uno debe recibir el tratamiento que se ganó con su trabajo, y que es injusto que se saquen recursos de los más pudientes, para mejorar el tratamiento de los más pobres, y aunque algunos piensan que es el Estado quien debe hacerse cargo de los pobres, solo puede hacerlo sacando recursos de los más pudientes, cosa no tan sencilla como parece, porque a la hora de pagar impuestos todos somos pobres.

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