Resistencia Chaco
MARTES 15 DE MAYO DE 2018
Martes 15 de mayo de 2018
El ocaso de las residencias médicas
Reflexion 
Alfredo Zurita
Nadie se baña dos veces en el mismo rio, pues  todo cambia continuamente.
Salud

Aunque la gran motivación del gobierno y algunas clínicas para sostener residencias médicas es disponer de mano de obra barata, el que este año solo se hayan presentado solo 132 candidatos para cubrir las 372 becas que envía el gobierno nacional a las provincias de Chaco y Formosa muestra un problema estructural.

Este sistema fue creado en los 60, importado de Estados Unidos, por uno de los grandes pediatras del país, y llegó al Chaco en 1970 como residencia de pediatría en el viejo hospital para “La Madre y el Niño”. La alta mortalidad infantil de esos años, así como la escasez de estos especialistas parecía justificarla. El subsecretario de salud de la época, Dr. Burlli, máxima autoridad de salud en esos años, fue sostenido en la iniciativa por dos patólogos, uno local y otro de Buenos Aires, contra la posición de algunos funcionarios de que era más prioritario formar médicos generales.

Esta residencia fue liquidada en 1974 cuando se aplicó el Sistema Nacional Integrado de Salud, SNIS, que exigía previamente una residencia de medicina general, residencias que no se llegaron a crear dada la corta vida del SNIS.

Con el golpe de 1976 se volvió a crear la residencia de pediatría, y se trajo a un prestigioso clínico de Buenos Aires, que diagnosticó que era necesario crear un residencia de clínica en el hospital Perrando, pues los que decían ser clínicos, no lo eran realmente, sino medicos generales con cierta orientación a la clínica.

Luego se creó una residencia en obstetricia, fue producto de un ministro, viejo profesor de obstetricia jubilado, que deseaba dejar huella de su paso, y finalmente se creó un residencia de cirugía, con el argumento de tener las cuatro clínicas básicas, y también el que se dijo que lo que había en la provincia no eran realmente cirujanos, sino simples “operadores”-

En 1981 el ministro Dr. Tauguinas creó residencias de medicina rural en los hospitales de JJ Castelli, y las Breñas, al pensarse que la medicina general ya no era viable en el medio urbano, por la proliferación de especialistas, y solo les quedaba el medio rural, donde no era posible ubicar especialistas.

Luego se crearon docenas de residencias en el Perrando, también en el hospital de Sáenz Peña, y progresivamente también en clínicas privadas, y son las plazas de estas residencias las que quedarán sin cubrir este año por carencia de interesados, aunque no en todos los casos porque algunas residencias son muy buscadas, ya que tienen fama de muy rentables.

Como la medicina es más oficio que ciencia el aprendizaje práctico, mas allá de las aulas universitarias es necesario, y antes de las residencias se hacía como “practicante” durante la carrera.

Aunque hay muchas razones para explicar este ocaso, la más importante es el cambio de la medicina de especialistas, a la medicina de subespecialistas, del mismo modo que en los 60 las residencias supusieron el reemplazo del médico general, o de familia, por los especialistas, y el pediatra fue el primero, porque en la carrera de medicina se estudia al adulto, y no al niño sino en forma marginal. La primera gran materia de la carrera es anatomía, y el estudiante solo verá cadáveres de adultos en las mesas de disección, y a lo más fetos, o niños pequeños en frascos de formol en el museo de la cátedra, pero nunca en las mesas de disección.

Por esa razón en algunos países medicina y pediatría son carreras distintas, y cuando se creó la primera carrera de medicina en el país, en 1823, la recomendación de la comisión organizadora era que una vez estabilizada la carrera se agregara pediatría a las materias básicas.

Por la aspiración a la subespecialidad el médico recién egresado tenderá a irse a Buenos Aires, donde hay un mercado de cientos de subespecialidades del mejor nivel y con el equipamiento adecuado para ejercerlas, como fertilización asistida, o trasplantes.

Por otra parte desde hace pocos años las universidades compiten con las residencias médicas mediante cursos de posgrado de fin de semana, que aunque son arancelados, y no rentados como las residencias, permiten trabajar durante los días hábiles haciendo guardias u otra actividad posible para el medico no especialista.

Desde hace muchos años se menciona la necesidad de un plan nacional de formación de recursos humanos en salud, aunque esto, como el del ingreso en medicina, junto con abogacía, la carrera más buscada en todas las universidades del país, son temas complicados, que la política esquiva y patea para adelante, dejando a las universidades pelearse por su cuenta con los padres que quieren tener hijos doctores, o más bien hoy en día, hijas doctoras, porque la baja rentabilidad de la carrera hace que los varones busquen otros horizontes.

He visto un comentario de lector de una colega que dice, si volviera para atrás no estudiaría medicina, cosa que dicen en todo el mundo la mitad de los médicos en ejercicio, ser médico ya o es como antes, aunque el mito subsiste.

Conozco algunos casos trágicos. Un especialista en cirugía plástica en grandes quemados me pregunta si tendrá posibilidades en el Chaco, le respondo que me parece muy difícil, porque los grandes quemados son tan escasos, que enviarlos a Buenos Aires resuelve el problema. Me da la razón, para tener una cantidad mínima de grandes quemados es necesaria una población de varios millones de habitantes. Pero agrega que llegar a ser especialista en cirugía plástica de grandes quemados tuvo que hacer varias residencias, y pensaba que si el gobierno le pagaba para ello, seria porque era necesario, y fue recién al terminar el proceso, que le dijeron que en ese gran hospital de quemados donde se formó en Buenos Aires que no era necesario, lo habían formado porque era mano de obra barata para las tareas más simples, no porque necesitaran más especialistas.

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